Neo – Fariseos y los descarriados de Chile.

Publicado: mayo 23, 2012 en apostasia, falso espíritu, fariseo, perdón

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Mateo 15:12  Entonces acercándose sus discípulos,  le dijeron: ¿Sabes que los fariseos se ofendieron cuando oyeron esta palabra?

 15:13  Pero respondiendo él,  dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial,  será desarraigada.

15:14  Dejadlos;  son ciegos guías de ciegos;  y si el ciego guiare al ciego,  ambos caerán en el hoyo.

 

Uno de los poderes más conflictivos dentro del pueblo de Dios son aquéllos llamados fariseos, cuyo espíritu se ha dejado caer sobre muchas de nuestras congregaciones, dejando tras su huella heridas profundas en muchos de aquéllos hermanos que cuando más necesitaron ayuda, solo les apuntó con el dedo y en más de una oportunidad se les trató de “endemoniados”.

Lo que acabo de mencionar es la triste realidad de muchas congregaciones y muchas iglesias en donde el espíritu de los fariseos ha hecho estragos, es decir, gente que en algún momento de sus vidas asistió a sus congregaciones de forma ejemplar, pero cuando hubieron caído, en lugar de encontrar el consuelo en aquellos que se dicen seguidores del Cristo, solo encontraron críticas, críticas y más críticas, ni siquiera criticas constructivas que hicieran meditar y dar lugar al arrepentimiento, sino que solo encontramos un ato de críticas que solo apuntaban a decir: “esto te pasó por causa de tu pecado” o “esto es porque no amaste a Dios tanto como nosotros” o también, “eso es porque no tienes suficiente fe”. Y aunque eso suene triste, creo que es más triste aun que muchas veces nosotros como cristianos también estamos expuestos a ese tipo de espíritu, es decir, un espíritu que cree que todas las cosas malas que les pueda suceder a los hombres y mujeres, en este caso miembros de la congregación, es porque según nosotros Dios lo está castigando por algún pecado que seguramente cometió, tal como se lo hicieron saber a Jesús cuando sano a un ciego:

“Juan 9:1  Al pasar Jesús,  vio a un hombre ciego de nacimiento.

9:2  Y le preguntaron sus discípulos,  diciendo: Rabí,  ¿quién pecó,  éste o sus padres,  para que haya nacido ciego?

9:3  Respondió Jesús: No es que pecó éste,  ni sus padres,  sino para que las obras de Dios se manifiesten en él.”

 

Y es que  muchas de las actitudes de los fariseos están plasmadas en un dicho popular que dice: “el tonto, llama tonto a los demás, para que nadie se dé cuenta que él es tonto”. Es en esta frase en donde se resume la puerta de entrada al espíritu de fariseo en nuestra vida, es decir, cuando solo nos dedicamos a criticar a los demás, sin siquiera tener la intención de hacer una crítica constructiva que llame a los demás al arrepentimiento, sino que solo criticar por criticar, es ahí cuando nos hacemos santos en nuestra propia sabiduría.

Ahora bien, para entender la mentalidad de un fariseo o de un potencial fariseo, debemos simplemente recurrir a la palabra de Dios, pues quien más que la escritura nos puede indicar como actúa el poder religioso sobre las congregaciones. Por lo tanto citaré el evangelio de Lucas, precisamente cuando Jesús refiere una parábola acerca de los fariseos.

“Lucas 18:10  Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo,  y el otro publicano.

18:11  El fariseo,  puesto en pie,  oraba consigo mismo de esta manera: Dios,  te doy gracias porque no soy como los otros hombres,  ladrones,  injustos,  adúlteros,  ni aun como este publicano;

18:12  ayuno dos veces a la semana,  doy diezmos de todo lo que gano.

18:13  Mas el publicano,  estando lejos,  no quería ni aun alzar los ojos al cielo,  sino que se golpeaba el pecho,  diciendo: Dios,  sé propicio a mí,  pecador.

18:14  Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro;  porque cualquiera que se enaltece,  será humillado;  y el que se humilla será enaltecido.”

Según lo que acabamos de leer, lo primero que hemos de destacar es que el fariseo se cree superior a los demás por el hecho de que ayuna más que los demás hombres, y por ende también podemos concluir que según él oraba más que los demás, es decir, hay un espíritu de superioridad operando en el fariseo por el simple hecho de que él cree que está haciendo lo correcto, y aunque lo que hace el fariseo, orar, ayunar, no ser ladrón ni adultero ni lo demás, es lo correcto ¿Por qué Cristo dice que fue justificado primero el publicano? Es decir, ¿Acaso es malo ayunar, es malo orar o es malo no ser adultero? Por supuesto que no, sin embargo aquel fariseo, por el simple hecho de exaltarse así mismo frente a Dios y los hombres, y por eso no fue justificado por Dios, pues si hay algo que Dios aborrece es la soberbia, la auto exaltación, la auto justificación y el no reconocimiento de nuestro pecado, por lo tanto el gran pecado de aquel fariseo, fue precisamente no reconocer su pecado delante de Dios.

Por lo tanto debemos concluir que el solo hecho de exaltarse a sí mismo o de creerse superior a los demás, deja en absoluta evidencia el espíritu egoísta que habita en nosotros como personas, y que además da a entender que nuestras oraciones no son presentadas delante de la presencia del señor, pues aunque parezca descabellado, es precisamente eso lo que anuncia la palabra de Dios:

“Salmos 138:6  Porque Jehová es excelso,  y atiende al humilde,

 Más al altivo mira de lejos.”

“Salmos 147:6  Jehová exalta a los humildes,

 Y humilla a los impíos hasta la tierra”.

“Isaías 57:15  Porque así dijo el Alto y Sublime,  el que habita la eternidad,  y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad,  y con el quebrantado y humilde de espíritu,  para hacer vivir el espíritu de los humildes,  y para vivificar el corazón de los quebrantados.”

A través de estos versículos vemos claramente como Dios rechaza abiertamente a los soberbios, y da esperanza a los humildes, pues el acto de auto justificarse, de auto exaltarse es derechamente un acto de soberbia, ¿Por qué? porque la escritura señala abiertamente que todos los hombres somos pecadores,  y que por lo tanto si tenemos acceso a la salvación es solo por el acto de redención que Jesús realizo en el madero de la cruz, eso es lo que a nosotros nos justifica delante de Dios, nada más, por lo tanto desde el momento en que nos justificamos a nosotros mismos es porque estamos dejando de lado la justificación de nuestro Señor y redentor Jesús el Cristo, entonces si dejamos de lado la única Justificación que a nosotros como simples mortales y gentiles nos permite el acceso a la salvación ¿Cómo puede Dios aceptar otra justificación que no sea la de su hijo? Pues si Dios aceptara nuestra justificación estaría traicionando abiertamente la justificación que su hijo nos ha dado, por lo tanto Dios no puede aceptar otra justificación más que el hecho de reconocernos pecadores delante de él. Y es en este punto donde quiero dar a entender que cuando hablo de justificación, no hablo en absoluto de la errada doctrina de los calvinistas, sino más bien me refiero al hecho de pretender parase ante Dios y decir: “yo soy bueno”, a esa justificación me refiero, pues el hecho de decirle a Dios cuan bueno somos, con la única intención de querer agradarle a Dios, no hace más que dar cuenta de la maldad que hay en nuestros corazón, ya que si fuéramos tan buenos como decimos serlo, entonces ¿Por qué no dejar que nuestras obras y frutos del espíritu hablen por si solos? Ese es el punto, pues de la misma forma en que el fariseo hacia cosas buenas, no fue justificado por el simple hecho de anunciarse a mismo como “hombre bueno” delante de Dios y de los hombres, y digo esto ya que el mismo Jesús nos dijo que ni siquiera él se consideraba a sí mismo como bueno ¿Qué, acaso no lo era? Por su puesto que Jesús era un hombre bueno, pero nunca dejo que esa benignidad fuera anunciada por sus propios labios ¿se entiende la diferencia? Dios no nos prohíbe hacer obras, por el contrario, la escritura dice que nuestras obras dan vida a nuestra fe, pero, no fue eso lo malo que hizo el fariseo, sino que fue el hecho de autoproclamarse mejor que su prójimo, y por ende creerse más santo, pues si la santidad viniera por orar más, por ayunar más o por asistir con tal o cual ropa todos los días a la congregación entonces Dios, ni siquiera Jesús, si no que el mismo Dios no tendría moral para exigir lo que exige en el libro del profeta Isaías, en donde se exige  integridad en lugar de una falsa santidad que solo sirve para generar discusiones y disputas entre los hermanos y que muchas veces no llevan a nada. Este es el reclamo de Dios hacia aquellos que ayunaban, pero que ayunaban con un propósito errado.

Isaías 58:2  Que me buscan cada día,  y quieren saber mis caminos,  como gente que hubiese hecho justicia,  y que no hubiese dejado la ley de su Dios;  me piden justos juicios,  y quieren acercarse a Dios.

58:3   ¿Por qué,  dicen,  ayunamos,  y no hiciste caso;  humillamos nuestras almas,  y no te diste por entendido?  He aquí que en el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto,  y oprimís a todos vuestros trabajadores.

58:4  He aquí que para contiendas y debates ayunáis y para herir con el puño inicuamente;  no ayunéis como hoy,  para que vuestra voz sea oída en lo alto.

58:5   ¿Es tal el ayuno que yo escogí,  que de día aflija el hombre su alma,  que incline su cabeza como junco,  y haga cama de cilicio y de ceniza?   ¿Llamaréis esto ayuno,  y día agradable a Jehová?

58:6   ¿No es más bien el ayuno que yo escogí,  desatar las ligaduras de impiedad,  soltar las cargas de opresióny dejar ir libres a los quebrantados,  y que rompáis todo yugo?

58:7   ¿No es que partas tu pan con el hambriento,  y a los pobres errantes albergues en casa;  que cuando veas al desnudo,  lo cubras,  y no te escondas de tu hermano?

Esta es la demanda del Dios altísimo para quienes creen que por orar más o  por ayunar más están siendo justificados delante de la presencia del Señor, y que por ende creen que al estar “justificados” delante de la presencia del Señor, tienen derecho a destruir, oprimir y reprimir a aquellos hijos de Dios que si necesitan la ayuda, no tan solo monetaria sino que también la ayuda espiritual, no nos olvidemos que cuando la palabra de Dios habla del Pan, no solo se refiere al pan que está en nuestra concina, sino que se refiere también a la palabra de Dios que restaura a las personas. Por lo tanto la demanda de Dios, no va dirigida a las obras sino más bien a la intención de las obras, pues a esto se refiere el apóstol Pablo cuando dice que debemos procurar que nuestras obras no sean de hojarasca. Entonces, podemos decir abiertamente que cada vez que pensaremos en que un hermano está pasando dificultades por causa de su pecado, tal como oraba el fariseo, o que cuando hablamos de algún pecado específico nos acordamos de tal hermano que hace años cometió tal pecado, es solo una señal de que estamos cayendo en el espíritu de los fariseos.

Como lo dije anteriormente, los fariseos son aquellas personas que se creen más buenas que los demás, y esto se demuestra no solo por su soberbia sino que también al hacer simples comentarios acerca de lo malo que son las demás personas, pues detrás de esa frase solo hay un acción de justificarse a sí mismo, llamando “pecadores” a los demás. Así es, pues sus criticas van apuntadas al pueblo y no a los falsos profetas, es decir, hacen exactamente lo contrario a lo que dice la escritura, pues Jesús lo que más hizo fue restaurar al pueblo, defender a las personas y a la vez, advertirnos acerca de los falsos profetas ¿La razón? Muy simple, la mayoría de los que caen en el juego de los fariseos, son aquellos que generalmente tienen una “posición” de “poder” frente a la congregación, es por eso que sus criticas van apuntadas a la grey de Dios, a los verdaderos santos del pueblo de Dios, pues por medio de las críticas a las demás personas de la congregación, las cuales también pueden ser verdad o no, solo se hacen buenos así mismo pues, aunque ellos, los fariseos, te digan que no así, entonces ¿Por qué lo hacen? ¿Por amor a la verdad? por supuesto que no, pues Jesús es el más claro ejemplo de humildad, y de restauración al pueblo de Dios, porque él es la verdad (Juan 14:6  Jesús le dijo: Yo soy el camino,  y la verdad,  y la vida;  nadie viene al Padre,  sino por mí.) Entonces si fuera que lo hacen por amor a la verdad, es decir, por amor a Cristo, no hacen más que caer en su propia trampa pues Jesús dijo claramente que cualquiera que llame necio o fatuo a su hermano, es digno de juicio:  Mateo 5:22  Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano,  será culpable de juicio;  y cualquiera que diga: Necio,  a su hermano,  será culpable ante el concilio;  y cualquiera que le diga: Fatuo,  quedará expuesto al infierno de fuego.

Y esta forma de misericordia que nos exige Cristo, está plasmada en el pasaje bíblico en donde Jesús abiertamente justifico a la mujer pillada en adulterio:

“Juan 8:3  Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio;  y poniéndola en medio,

8:4  le dijeron: Maestro,  esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio.

8:5  Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres.  Tú,  pues,  ¿qué dices?

8:6  Mas esto decían tentándole,  para poder acusarle.  Pero Jesús,  inclinado hacia el suelo,  escribía en tierra con el dedo.

8:7  Y como insistieran en preguntarle,  se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella.

8:8  E inclinándose de nuevo hacia el suelo,  siguió escribiendo en tierra.

8:9  Pero ellos,  al oír esto,  acusados por su conciencia,  salían uno a uno,  comenzando desde los más viejos hasta los postreros;  y quedó solo Jesús,  y la mujer que estaba en medio.

8:10  Enderezándose Jesús,  y no viendo a nadie sino a la mujer,  le dijo: Mujer,  ¿dónde están los que te acusaban?  ¿Ninguno te condenó?

8:11  Ella dijo: Ninguno,  Señor.  Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno;  vete,  y no peques más.”

Después de leer este texto, quisiera preguntar ¿Era falsa la acusación de los fariseos? Por supuesto que no, ¿Entonces porque Jesús no la condenó? Muy sencillo, porque el no vino a condenar al mundo, sino a dar salvación ¿Salvación de qué? Salvación de la muerte, pues la paga del pecado es muerte” según  lo que dice la escritura, es decir, esa es la gran obra redentora del Cristo pues Jesús sabía que era verdad lo que había hecho aquella mujer, pero aun así no la condenó sino que simplemente le dijo que no lo hiciera más. Esa es la actitud que los hijos de Dios debemos tener en nuestras vidas, una actitud de perdón frente al pecado del prójimo o de nuestros hermanos, y no una actitud de acusación, pues la única actitud de acusación que nos permite la escritura debe ser dirigida a los falsos profetas, a los que engañan al pueblo de Dios con mentiras, a los que engañan al pueblo de Dios por ambición y por ganancias deshonestas y a los que engañan al pueblo de Dios haciéndoles creer que por el hecho de ser pastores son algo así como una especie de súper-humano intocable, que está en alturas espirituales por sobre la cabeza de los demás, pues eso es Nicolaismo, pero de eso hablaremos más en otro mensaje.

Entonces ¿Que podemos concluir de esto? que el simple hecho de no tomar una actitud de perdón hacia los demás hermanos, también es un signo de fariseísmo en nuestras vidas, pues la escritura dice claramente que debemos perdonar a nuestros hermanos cuando nos ofenden, ya que, aunque muchos digan que no nos corresponde perdonar sino solo a Dios, la escritura dice que Jesús dio la facultad de perdón a los hombres:

“Mateo 9:5  Porque,  ¿qué es más fácil,  decir: Los pecados te son perdonados,  o decir: Levántate y anda?

9:6  Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados  (dice entonces al paralítico): Levántate,  toma tu cama,  y vete a tu casa.

9:7  Entonces él se levantó y se fue a su casa.

9:8  Y la gente,  al verlo,  se maravillaron y glorificó a Dios,  que había dado tal potestad a los hombres.”

 

¿Leyó bien? Cristo ya otorgó la facultad de que los hombres pudiéramos perdonar pecados, pero ¿Por qué Jesús diría algo como eso? Por qué los fariseos, sabían y de hecho todos sabían que el único que puede perdonar nuestros pecados es Dios, y por esa razón en el evangelio de Marcos encontramos que son los fariseos quienes acusan a Jesús de blasfemo por el hecho de perdonar los pecados de un hombre, pues hasta ese momento según ellos solo Dios podía perdonar y no Jesús como hombre, y esta es exactamente la misma escena del paralitico que aparece en el libro de Mateo, que acabamos de leer:

“Marcos 2:5  Al ver Jesús la fe de ellos,  dijo al paralítico: Hijo,  tus pecados te son perdonados.

2:6  Estaban allí sentados algunos de los escribas,  los cuales cavilaban en sus corazones:

2:7  ¿Por qué habla éste así?  Blasfemias dice.  ¿Quién puede perdonar pecados,  sino sólo Dios?

2:8  Y conociendo luego Jesús en su espíritu que cavilaban de esta manera dentro de sí mismos,  les dijo: ¿Por qué caviláis así en vuestros corazones?

2:9  ¿Qué es más fácil,  decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados,  o decirle: Levántate,  toma tu lecho y anda?

2:10  Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados  (dijo al paralítico):

2:11  A ti te digo: Levántate,  toma tu lecho,  y vete a tu casa.

2:12  Entonces él se levantó en seguida,  y tomando su lecho,  salió delante de todos,  de manera que todos se asombraron,  y glorificaron a Dios,  diciendo: Nunca hemos visto tal cosa.”

 

Este decreto de Jesucristo acerca del perdón y de la capacidad de perdón que se les dio a los hombres se ve también confirmado en los siguientes pasajes bíblicos:

“Marcos 11:25  Y cuando estéis orando,  perdonad,  si tenéis algo contra alguno,  para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas.

11:26  Porque si vosotros no perdonáis,  tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas.”

 

“Mateo 18:21  Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor,  ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí?  ¿Hasta siete?

18:22  Jesús le dijo: No te digo hasta siete,  sino aun hasta setenta veces siete.”

 

Ahora que ya sabemos y conocemos la importancia del perdón, ¿Porque entonces no perdonamos a nuestros hermanos cuando nos ofenden? o mejor aún ¿Por qué no perdonamos a nuestros hermanos cuando ni siquiera nos ofenden, sino que simplemente no hacen lo que nosotros pensamos que es correcto? Así es, muchas veces nuestros hermanos ni siquiera nos ofenden directamente a nosotros sino que simplemente no hacen lo que a nosotros nos parece correcto, es decir, nuevamente volvemos al punto de partida de este tema, el hecho de creer que los demás deben actuar conforme a lo que nosotros pensamos que es correcto, y como cierta actitud de nuestros hermanos es la que, según nuestro punto de vista  y lo que creemos que Dios piensa acerca de esta situación, no nos parece aceptable según nuestros criterios, es entonces cuando no estamos dispuestos a perdonar a nuestros hermanos por su pecados, ni siquiera hablo de una ofensa directa contra nosotros, sino que hablo de que el simple hecho de apuntar con el dedo al hermano, a tu prójimo que cayó en un pecado que ni siquiera nos compete, eso también es parte esencial para darnos cuenta de que estamos cayendo en el espíritu de los fariseos. Les recuerdo nuevamente que a los únicos a quienes debemos denunciar no son a nuestros hermanos, sino que es solamente a los falsos profetas, así que si quieres desahogar tus ganas de apuntar a alguien, hazlo con un falso apóstol, o falso profeta o falso Cristo… …pues a ellos, la biblia me da plena autoridad para denunciar, y no tan solo denunciar sino hacerles también un llamado al arrepentimiento para que sean perdonados sus pecados, obvio pues acaso pensaste que solo tenemos la autoridad de denunciar, por supuesto que no recuerda que también tenemos la capacidad de perdonar, pues aunque son ellos los que engañan al pueblo de Dios como Marcos Witt, Cash Luna, Jesus de miranda, Joel Osleen, Morris Cerullo, Cesar Castellanos, Benny hinn o en fin, así también nuestra actitud debe ser las de un siervo de Dios que esté dispuesto a enseñar para la salvación y el arrepentimiento, y no para la condenación:

“2 Timoteo 2:24  Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso,  sino amable para con todos,  apto para enseñar,  sufrido;

2:25  que con mansedumbre corrija a los que se oponen,  por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad,

2:26  y escapen del lazo del diablo,  en que están cautivos a voluntad de él.”

Ahora que ya sabemos cómo actúa el espíritu de fariseo en una persona, no dejo de pensar, en la realidad de las iglesias de mi país, país en el que por supuesto cada día nace una nueva denominación eclesiástica, país en donde solo tienes que recorrer una par de cuadras para comenzar a contar una cantidad de iglesias evangélicas como hormigas en el azúcar, así también, la cantidad de iglesias evangélicas en mi país es tan contundente que cualquiera podría decir, ¡wow como ha crecido el evangelio en tu país! Pero no, no es así, de hecho el evangelio en mi país no ha crecido, sino que han creído solo la cantidad de iglesias, pero la hermandad es casi la misma, de hecho, la hermandad de mi país se da el lujo que cambiarse de congregación cuantas veces se les dé la gana, aunque muchas veces lo hacen por situaciones de fuerza mayor, sin embargo lo hacen. Ahora bien la pregunta es ¿Por qué el hecho de que exista tal cantidad de iglesias evangélicas no es considerado como algo bueno? La razón es muy simple, ya que cantidad nunca ha significado calidad, es decir, sería bonito pensar que de una u otra forma el evangelio de Dios se expande, pero lo malo es la forma en cómo se expande, así es, pues debemos considerar que la iglesia primitiva se expandió solo por motivos de la persecución que estaban pasando, es decir, fue la persecución de los cristianos lo que hizo que evangelio se expandiese a las demás regiones, de hecho muchas veces el mismo Sub-mesías Pablo se enfrentó a tener que huir de alguna ciudad y verse en la necesidad de predicar en otro lugar, debido a las persecuciones que muchas veces le afectaba. Pero en el caso de las iglesias de mi país no ocurre así ¿porque? Porque cada iglesia que nace en mi país, nace de la siguiente forma:

  1. Un nuevo pastor levanta una nuevo templo para una nueva congregación
  2. Un hermano entra al templo de esta iglesia recientemente levantada
  3. Al pasar el tiempo, este hermano aprende de la biblia
  4. Como aprende de la biblia, se da cuenta de que muchas cosas no cuadran
  5. Se acerca al pastor local, para hacerle ver las cosas que no cuadran
  6. Como el pastor tiene complejo de dictador, no acepta lo que el hermano le dice, termina saliendo de la congregación.
  7. El hermano se hace pastor y levanta una nueva congragación, y entonces comenzamos de nuevo en el punto 1.

Ese es el círculo vicioso de las congregaciones de nuestro país, es decir, congregaciones mal nacidas, congregaciones de gente dividida, pero divida por culpa de quien, ¿del pastor o del hermano que llegó a la congregación? La culpa es de ambos, pues para que termine este círculo vicioso en nuestro país, por lo menos una de las dos partes debe ceder, es decir, ¿Cómo yo puedo perdonar si nadie me pide perdón? Se pregunta el pastor. Y ¿Cómo yo puedo perdonar si nadie me pide perdón? Dice también el hermano, quien ahora es el nuevo pastor de una nueva  congregación.

Así es, para que se rompa este círculo vicioso en el reino de los cielos, es necesario que una de las dos partes mengüe para que la otra parte pueda existir, y de esta forma pueda haber una armonía en la iglesia de Jesús el Cristo, así es, pues ese es el ejemplo de nuestro señor Jesús, quien se entregó así mismo para darnos vida eterna, y se entregó como si en él hubiese pecado aun cuando la escritura dice en él no se halló pecado, es decir, para que exista perdón en la congregación, siempre debe haber una parte que sea capaz de tener la suficiente humildad para reconocer sus errores y por ende, sea capaz de pedir perdón, no importando siquiera si tenía o no la culpa, tal como lo hizo Cristo, sino solo importando que aquel acto de pedir perdón es lo único que puede ser capaz de romper con el espíritu farisaico de nuestras congregaciones, y dar así, de una vez por todas un comienzo genuino a las iglesias de nuestro país; otorgar de una vez y para siempre, nacimientos genuinos en nuestra nación. Pero ¿Quién será capaz de hacerlo realmente, el pastor o el hermano?

Saben una cosa hermanos míos, es fácil es echarle la culpa al diablo y la “liviandad carnal” de los hermanos, para justificar la alta tasa de desertores en nuestras congregaciones, pero que difícil es reconocer los errores, cuando se está al “mando” de una congregación, pues mientras el hermano se va  de la iglesia por la soberbia del pastor, así también, el pastor expulsa a los que no están de acuerdo con él, pero ¿Quién de los dos es capaz de pedir perdón?

Desde el punto de vista bíblico, existen dos soluciones ante esta problemática, y la primera de ellas recae sobre los pastores, pues como guías y ministros de la grey son ellos quienes deben primero dar el ejemplo de humildad a la congregación, ya que si ellos no son capaces de dar un ejemplo de humildad y de renuncia de sí mismos en la congregación ¿Cómo entonces pueden esperar que la congregación reaccione de manera humilde? Y aunque esto suene una tanto descabellado, en el fondo no lo es, pues la misma escritura dice que: “… todo lo que el hombre sembraré, eso también segará…” (Gálatas 6:7), por lo tanto si alguien quiere recibir perdón el día de mañana, también debe ser capaz de perdonar. Eso por un lado, ya que siguiendo la línea de responsabilidad del pastor, también debo mencionar aun dos cosas: ya que si él quiere demostrar que es el mayor en el reino de los cielos, deberá entonces hacerse más pequeño es decir, más humilde que los hermanos. Y por otro lado, si él pastor se cree más espiritual que las personas de su congregación, deberá ser capaz entonces, de sobrellevar a los que supuestamente no son tan espirituales como él, es decir, deberá ser capaz de enseñar con humildad, de aguantar cosas de las cuales tal vez ni siquiera es culpable, y por sobre todo, aun estar presente cuando alguien necesite ser restaurado,

“Gálatas 6:1  Hermanos,  si alguno fuere sorprendido en alguna falta,  vosotros que sois espirituales,  restauradle con espíritu de mansedumbre,  considerándote a ti mismo,  no sea que tú también seas tentado.

 6:2  Sobrellevad los unos las cargas de los otros,  y cumplid así la ley de Cristo.”

Ahora bien ¿Porque tantas cosas recaen en esto último? Porque todo eso es parte del saber sobrellevar a la congregación, tal como lo demostró Jesús con su ejemplo al morir en la cruz, soportando culpas de las cuales no tenía por qué pagar, y más aun dando apoyo y fuerzas a las demás personas aun cuando estaba agonizando en la cruz; y este es el mismo ejemplo que nos da nuestro sub – Mesías Pablo, quien en un reclamo a la iglesia de los corintios, les hace ver también como, y de qué forma ellos estaban siendo calumniados, difamados, humillados y otras tantas cosas aun por la misma iglesia de los corintios, y también vemos como aun con otras tantas cosas que le atribulaban , él llego a decir por amor a ellos, todo esto lo soportaba, tal como leemos en su segunda carta a los corintios.

“1 Corintios 4:9  Porque según pienso,  Dios nos ha exhibido a nosotros los apóstoles como postreros,  como a sentenciados a muerte;  pues hemos llegado a ser espectáculo al mundo,  a los ángeles y a los hombres.

4:10  Nosotros somos insensatos por amor de Cristo,  mas vosotros prudentes en Cristo;  nosotros débiles,  más vosotros fuertes;  vosotros honorables,  mas nosotros despreciados.

4:11  Hasta esta hora padecemos hambre,  tenemos sed,  estamos desnudos,  somos abofeteados,  y no tenemos morada fija.

4:12  Nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos;  nos maldicen,  y bendecimos;  padecemos persecución,  y la soportamos.

4:13  Nos difaman,  y rogamos;  hemos venido a ser hasta ahora como la escoria del mundo,  el desecho de todos.

4:14  No escribo esto para avergonzaros,  sino para amonestaros como a hijos míos amados.”

 

 

“2 Corintios 4:15  Porque todas estas cosas padecemos por amor a vosotros,  para que abundando la gracia por medio de muchos,  la acción de gracias sobreabunde para gloria de Dios.

4:16  Por tanto,  no desmayamos;  antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando,  el interior no obstante se renueva de día en día.

4:17  Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria;

4:18  no mirando nosotros las cosas que se ven,  sino las que no se ven;  pues las cosas que se ven son temporales,  pero las que no se ven son eternas.”

Así es hermanos, todas estas cosas son las que recaen sobre que aquellos que dicen estar a la cabeza de una congregación, en concreto: perdonar, humillarse y sobrellevar. Ahora bien, en caso de que ninguna de estas cosas estén presentes en un pastor, entonces caerá sobre el hermano aquella responsabilidad, así es, pues si aquel hermano cree también ser mayor que el pastor, entonces debe demostrar de con hechos que realmente es mayor que el pastor, sin embargo, para hacer tal demostración debe considerar la forma de hacerse mayor en el reino de los cielos (Obvio, no pensará aquel hermano que debe hacerse mayor según la forma que el estime conveniente), y esta forma es la siguiente: “cualquiera que quiera ser mayor en el reino de los cielos, hágase el más pequeño aquí en la tierra…” ¡AMEN! Esa es la forma en que un verdadero hombre de Dios debe hacerse mayor en el reino de los cielos, es decir, si este hermano ve que su pastor no es capaz de recapacitar ni de pedir perdón, entonces, que sea el quien lo pida… …así es, que sea el hermano aquel que cree tener la razón, quien pida perdón, no importando si tiene la razón o no, pues debe ser el quien de entonces el ejemplo de humildad que han dejado tanto los apóstoles, pues a eso se refiere Jesús cuando habla de entregar la otra mejilla, aun sabiendo que te van a golpear nuevamente y tendrás tal vez más dolor que en la primera bofetada recibida, sin embargo es necesario hacerlo para que podamos demostrar el amor de Cristo en nosotros de manera real, tal como lo hizo nuestro señor Jesús. Así es, pues si no cede el uno, deberá ceder el otro, por lo tanto debemos recordar que las victoria que obtenemos en el evangelio no son victorias personales, sino más bien vitorias que van en pos del reino de los cielos, esas son las verdaderas victorias de un hijo de Dios, y no el tener o no tener razón frente a una discusión o un hecho de disputa en la congregación, pues así también Jesús hubiese tenido toda la razón del mundo para decirle al padre que matase a todos aquellos que le habían encarcelado, o que le habían torturado, humillado, escupido, abofeteado e insultado. Así es, Jesús tenía todo el derecho de emitir juicio y venganza sobre aquellos hombres que le afrentaban, sin embargo no fue así, el no emitió ningún juicio de condenación sobre aquellos hombres, pues aunque tenía todo el apoyo del padre, y todo el apoyo de los ángeles, para cobrar venganza, Jesús no lo hizo, es más, el solo se limitó a humillarse más aun y decir: “¡Padre, perdónales pues no saben lo que hacen!” ¡Amen! ¡Sea nuestro Señor, muy glorificado! Es es el ejemplo de nuestro señor Jesucristo, un ejemplo de humildad absoluta más allá de nuestro entendimiento carnal, y que por lo tanto es capaz de dar muerte a nuestro viejo hombre. Es más, si Jesús nunca hubiese dicho aquellas palabras, estoy seguro que todas aquellas personas que en algún momento estuvieron bajo el dominio de los fariseos, aquellos quienes gritaban: “¡crucifíquenle!” gracias a la manipulación de estos, jamás hubiesen tenido posibilidad alguna de salvación, así es, pues no olvidemos que es a esas mismas personas quien más tarde el apóstol Pedro, en su primer discurso después del derramamiento del espíritu santo predicaba diciendo: “ustedes, quienes mataron al Cristo..:” (Hechos 2:36) así es, si Jesús nunca le hubiese dicho al padre que les diera el perdón, el padre nunca hubiese abierto una puerta para la salvación para el que aquellas personas accedieran al arrepentimiento por medio de la predicación de este.

Por lo tanto amigos míos, la única posibilidad de romper este círculo vicioso de orgullo y soberbia en las congregaciones de nuestro país, es por medio del perdón, lo único que puede sanar nuestra tierra es el perdón, no hay más. Y para que haya perdón, es necesario que exista alguien que siempre esté dispuesto a humillarse, aunque muchas veces tanga la razón, aquella persona que haya sido capaz de entender esto debe saber que, esa es la petición que nos hace el Cristo al decirnos que debemos entregar la otra mejilla, de otra manera, aunque tengamos la razón y aunque tengamos la palabra de Dios de parte nuestra, pero no somos capaces de pedir perdón, entonces seremos como los ciegos, así es, quienes teniendo ojos sanos, no son capaces de ver, y nuestro pecado seria mayor, y por lo tanto seremos ciegos y las personas a quienes les guiemos también serán ciegas, y que por lo tanto ambas personas, tanto el que guía como el que se deja guiar por un ciego, amabas caerán al hoyo, ya que tal como dijo Jesús: “ningún ciego puede guiar a otro ciego ya que ambos caerán al mismo hoyo..”

“Mateo 15:14  Dejadlos;  son ciegos guías de ciegos;  y si el ciego guiare al ciego,  ambos caerán en el hoyo.”

Que la paz del Señor sea con todos ustedes. Bendiciones

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