Los testigos sin nombre

Publicado: febrero 25, 2012 en estudio biblico, mensaje escrito, Pastor Fernando Casanova
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Se abrió paso entre la multitud, que escuchaba y observaba al mesías. Era un agente desconocido “un muchacho” sin nombre apreciado como era común entre los judíos,  solo un muchacho; cargando cinco panes y dos peces en sus manos. (Juan 6:9).

Seria este el testigo principal de cómo su pan se multiplicaría, y la carne de dos pececillos crecería para alimentar a cinco mil hombre. Será en Mateo 14:21 que leeremos “… sin contar las mujeres y los niños…” ¿Cuántas doncellas y niños podríamos calcular? ¿10.000? ¿15.000? no lo sabemos. Un  experto matemático analizando el contexto de población podría hacerlo, tal vez. Dejémoslo en 10.000 y repartámoslo en unos 6.000 menores a nueve años, y los restantes 4.000 entre los 10 y 20 años, por así decirlo.

Es también Mateo en su versión de la purificación del templo (21:12-17) “… vinieron a él en el templo ciegos y cojos, y los sanó…” (14).

Los muchachos allí presentes estallaron en elocuente y bulliciosa alabanza, quebrando la solemnidad del templo al punto que molestó en gran manera a los “altos” dignatarios eclesiásticos, las sanidades hechas en esa ocasión, santificaron y perfeccionaron la voz de estos revolucionarios niños, muchos de ellos hijos de los sanados, la norma eclesiástica de no permitirles la entrada, había sido quebrada. Entonces el santo y bendito mesías, nuestro Jesús, les contesta con un texto ligado a su obra: “¿nunca leísteis: de la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza?” (Salmo 8:2). (a)

La parte “b” del texto, solo seria contextual por el tiempo en cuando se escribiría la carta de primera de Juan.

“…a causa de tus enemigos para hacer callar al enemigo y al vengativo…”

Sol cuando estos niños y muchachos fueron adultos, se hicieron voz, cuando los enemigos de la fe quisieron negar al venido en carne. (1º de Juan 4:2-3).

Es Lucas en turno, que nos contará sobre la venida de padres trayendo a sus hijos para ser bendecidos por el maestro santo (Lucas 18:15-17) que propondría una luz profética para el tiempo de Juan en su carta primera.

de cierto os digo; que el que no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él”.

¡Qué cuadro mediático y profético mas profundo vemos en este toque puesto sobre ellos! Niños siendo entregados al reino como ofrenda testimonial, aunque sus discípulos aun no lo percibían, no les quepa ninguna duda que fueron niños bendecidos. ¿Cuántos niños fueron?, no lo sabemos. En unos años, más adelante, serian fuente testimonial en contra de los que negaban al Hijo. Era la unción directa del Santo en ellos.

Es a estos niños, convertidos en hombres adultos a quienes se les escribe.  Se les llama hijitos recordando su tiempo pasado cuando fueron entregados al reino mesiánico por sus padres.

Ante aquellos que habían apostatado negando la verdad, les dice el apóstol: (1              º de Juan 2:20).

“pero vosotros tenéis la unción del santo y conocéis todas las cosas”.

Eso es, testigos de primera mano que habían conocido al santo mesías en persona, estos son los innegables convocados al gran envío Juanino, desde éste, nunca más hemos oído negar la veracidad existente en su tiempo del señor Jesús para la gran mayoría de judíos en el mundo.

“… lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos…” (1º Juan 1:3)

Este es el lema de la gran envestida contra los enemigos de la verdad.

“pero la unción que vosotros recibisteis de Él, permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas y verdadera y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en el Él”. (1º juan 2:27)

“Así que cualquiera que se humille como este niño, ese es el mayor en el reino de los cielos y cualquiera que reciba en mi nombre a un niños como este, a mi me recibe”. (Mateo 18:4,5)

¿Quien más que Juan para convocar a las generaciones estas? Él había recibido al mesías muy niño, sabia de la pureza de intención al manifestar lo verdadero.

Estos niños bendecidos se ajustaban al precedente dicho por Jesús el santo mesías.  Es tercera de Juan que da los indicios en forma similar a mateo 18:5.

“porque ellos salieron por amor del nombre de él, sin aceptar nada de los gentiles. Nosotros pues debemos acoger a tales personas para que cooperemos con la verdad”. (3º Juan  7,8).

Desde el jovenzuelo de los cinco panes y dos peces y lo tantos que comieron, son convocados a decirles a los hombres y mujeres, que ellos fueron quienes estuvieron allí y con autoridad sus voces se hicieron oír.

“Lo que era desde el principio, lo que hemos oído…”.

Cuántos de los que estaban en pañales oyeron de los suyos como habían sido alimentados por el mesías y honraron a tantos que ya habían muerto con ese testimonio.

“Lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado…”

Tantos que recibieron el Espíritu Santo por medio de las sanidades y milagros. Cumpliéndose las palabras del profeta angelical Juan el bautista.

“…él os bautizará en espíritu santo y fuego…” (Mateo 3:11)

Esto es ciertísimo cuando leemos: “Y se fue de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde primero había estado bautizando Juan, y se quedo allí. Y muchos venían a él y decían: Juan a la verdad ninguna señal hizo; pero todo lo que Juan dijo de este era verdad” (Juan 10:41).

En todo lo tocante a los dichos de Juan acerca del Señor Jesús. Lo que leemos sin embargo en este texto nos da a entender, que él se refirió a otras señales también, entonces para prueba un botón.  Jesús el señor testifica con sus palabras que las sanidades arrancan el poder puesto en el día de su bautismo-unción por el profeta Juan.

“… pero Jesús dijo: alguien me ha tocado; porque he conocido que ha salido poder de mi…” (Lucas 8:46)

Esa unción es puesta en relieve en la sinagoga de Nazaret: “el Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón, a pregonar libertad a los cautivos y vista  los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor” (Lucas 4:16-19)

Esta misma unción será aclarada cuando los discípulos del profeta Juan vienen al maestro.

“Y al oír Juan, en la cárcel, los hechos de Cristo, le envío dos de sus discípulos, para preguntarle: ¿eres tu aquél que había de venir o esperaremos a otro? Respondiendo Jesús les dijo: id y haced saber a Juan las cosas que veis y oís. Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los pobres es anunciado el evangelio”. (Mateo 11:2-5)

En poca palabras, el santo mesías le envía a decir: Juan, la unción bautismal que pusiste en mi está en plena acción.

Para comprender esto en su dimensión antagónica, veamos a los fariseos en su maldad, confirmando esto. (Mateo 12:22, 24, 27, 28, 31 ,32).

Lo que creó la discusión:

“Entonces fue traído a él un endemoniado, ciego y mudo; y le sanó, de tal manera que el ciego y mudo veía y hablaba”.

La aseveración de los fariseos:

“Más los fariseos al oírlo, decían: este no echa fuera los demonios sino por Belcebú, príncipe de los demonios”.

La duda razonable:

“Y si yo echo fuera los demonios por Belcebú ¿por quién los hechas vuestros hijos? Por tanto ellos serán vuestros jueces. Pero si yo por el espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios”.

Este era uno de los tantos momentos en que acusaban al Señor de tener “espíritu inmundo” dentro de él, así lo dice la versión de Marcos 3:30.

Pero en la versión de Mateo hallamos la razón de la acusación, ¡una sanidad!

Sin embargo, el santo mesías asevera que lo dicho por estos fariseos es una blasfemia contra el espíritu santo. ¿Cómo puede ser esto si ellos criticaron solo una sanidad?

Es más, él separa el juicio del hijo del hombre, o sea, él en su más sublime humanidad que la blasfemia contra él como hijo, tiene perdón.

Pero que lo que está sobre él, no tiene perdón ni en el siglo de él, ni en el venidero, (el de los apóstoles), cuando venga a hombres ajenos a su ministerio.

Es que éstos, estaban blasfemando directamente contra la unción puesta por el profeta, el elegido.

Si, amén, el día del bautismo fue el día de la unción profética “¡así conviene que hagamos toda justicia!” Le dijo el señor al profeta-ángel.

Así también lo testificó Pedro a Cornelio, que aunque el (Pedro) no fue testigo del bautismo-unción del santo mesías,  el tenía el testimonio de oídas sobre los acontecimientos acaecidos en ese día, él habla de la divulgación y luego de su testimonio. Veamos hechos 10:37,38.

“Vosotros sabéis lo que se divulgó por toda Judea, comenzando desde galilea, después del bautismo que predicó Juan: como Dios ungió con el espíritu santo y con poder a Jesús de Nazaret, y como este anduvo haciendo bienes y sanando  a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”

Yo sé que es un balde de agua fría a los que postulan otra posición sobre el espíritu santo en los creyentes, pero eso es tema para otro momento.

Lo que sí es claro, que las palabras de Juan se cumplieron plenamente sobre el pueblo judío en ese tiempo. ¡”El os bautizará con espíritu santo…”!

Estos son los convocados en la carta de Juan a la gran envestida contra los enemigos del mensaje ¿Puso Pedro en duda el testimonio de oída sobre la unción de Juan? No, en ninguna manera. Por esto Juan convoca no sólo a los que vieron, palparon y contemplaron sino también a los que sólo oyeron de los suyos las glorias del mesías. Así como Pedro lo oyó y lo creyó.

Cuando escucho que alguien recibe algún milagro en su cuerpo, no solo es sanado, sino que también, con esto es bautizado con espíritu santo.

“… y fuego…” (Mateo 3:11)

Esto confirmaría durante el pentecostés en que doce galileos lo recibieron, y serán los responsables de traspasarlo por la vía de imposición de manos.

Juan, el ultimo de este fuego en Jerusalén, depositario de esta verdad sobre como lengua de fuego, impondrá sus manos a estos convocados para dotarlos de la autoridad apostólica.

Pues el punto de fricción era alto, al extremo de la muerte, el espíritu de Caín tomaba fuerza en ese periodo. (1º Juan 3:12-15)

Las bases de la convocatoria:

“… que nos amemos los unos a otros…” (3:11)

“… Que creamos en el nombre de su hijo Jesucristo… ” (3:23) (b)

“… no creáis a todo espíritu…” (4:1)(a)

“… probad los espíritus si son de Dios…” (4:1)(b)

“…conoced el espíritu de Dios…” (4:2)(a)

Las confesiones:

“todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios”. (4:2)(b)

“todo aquel que confiesa que Jesús es el hijo de Dios, Dios permanece en él y él en Dios” (4:15)

Debemos tener cuidado a quienes mantienen un silencio hipócrita negándose a estas confesiones. Demás está decir de aquellos que dice cualquier cosa acerca de Jesús el hijo Dios, y no lo que establece la convocatoria, esto es, el espíritu del anticristo.

Cualquier espíritu que minimice al Señor, de su calidad de Hijo, engendrado por el Padre es Anticristo. Cualquier espíritu que ponga al Señor Sobre su calidad de Hijo, es anticristo.

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