7 Tesis acerca del “Evangelio” de la prosperidad. Tesis nº 6

Publicado: febrero 25, 2012 en apostasia, estudio biblico, mensaje escrito, prosperidad
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6.- Jesús y el Señor Dinero.

Mateo 6:24 Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.
Tal vez lo más enigmático de este versículo no radica en que Jesús haya dicho: “…no podéis servir a Dios y a las riquezas.” Sino que lo que más llama la atención de este versículo es que simplemente Jesús compara al dinero como a otro dios, es decir, se refiere también al dinero como a un señor, el cual no es precisamente nuestro Señor Jesús ni el Dios eterno y todo poderoso que nos creó y nos formó con sus manos, sino que simplemente es otro dios. Si lo miramos desde este punto de vista inmediatamente podemos preguntarnos, ¿Cómo es que el dinero puede señorearse de los hombres, o en este caso, aun de los hijos de Dios? Tal vez esta pregunta es una locura y lo que voy a comentar aún más, pero aun así y pesar de todo quisiera entonces que comenzaremos a analizar bajo este concepto algunos de los pasajes bíblicos que están directamente relacionados con la idolatría del otro señor, el señor dinero. Para ello comenzaré citando aquel pasaje bíblico que inmediatamente identifica al señor de nuestras vidas el cual dice: Filipenses 2:11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. Es decir, Jesús es nuestro señor por una parte, y por otra he mencionado, desde las palabras de Jesús, que el dinero es el otro señor. Ahora bien bajo esta mirada quisiera que analizáramos a los dos personajes que estuvieron en el monte de la transfiguración junto a Jesús, uno de ellos era Moisés y el otro era Elías. El primero de ellos, Moisés, del cual señala la escritura que en su tiempo fue constituido Señor para su pueblo y Aarón fue su constituido su profeta, es decir, moisés fue una prefigura de Cristo para sus contemporáneos, fue un tipo de Cristo, un ejemplo del cómo sería el reino del Señor, ya que también fue considerado como dios ante faraón en aquel tiempo. (Éxodo 7:1 Jehová dijo a Moisés: Mira, yo te he constituido dios para Faraón, y tu hermano Aarón será tu profeta.) Entonces nos preguntamos ¿qué es lo que sucedió en el desierto una vez que el pueblo de Israel salió de Egipto? Sucedió que el pueblo se corrompió ya que pensó que este Moisés había muerto, e inmediatamente después de esto Aarón es incitado por el pueblo para hacer un dios con el oro que ellos tenían en su poder por el pago de su trabajo en Egipto. Acto seguido, Moisés (constituido dios) desciende del monte Sinaí y se encuentra con la escena de idolatría más baja en la que incurrió el pueblo de Israel, la adoración al becerro de oro (Éxodo 32) es decir, una vez que el señor (Moisés) desciende a su pueblo, este se encuentra corrompido por la visión del dios hecho de oro. Ahora bien, quiero que se den cuenta que se repite exactamente la misma escena con el profeta Elías y los Profetas de Baal (1ª Reyes 17) ¿y por qué Elías? Porque el significado del nombre de Elías quiere decir Mi Dios es el Señor, es decir, al igual que Moisés, este también fue una prefigura de Cristo al ser constituido como Señor, y el nombre de Baal, si bien es cierto que no bíblicamente no tiene una figura representativa como lo fue el becerro de oro por ejemplo, sin embargo, los expertos judíos señalan que el nombre de Baal también quiere decir señor. Es decir, bajo la historia del Elías contra los profetas de Baal, de forma alegórica podemos entender la contienda entre Mi Dios es el Señor, y tal como lo dijo Jesús, el otro señor, el dinero. ¿Y qué fue lo que sucedió? Sucedió exactamente lo mismo que en la historia de Moisés, o sea, una vez que el Señor descendió al pueblo de Israel, estos se encontraban adorando al otro señor, y no a nuestro Dios y Señor Jesucristo. Pero a diferencia de lo que sucedió en el tiempo de Moisés, los profetas del otro señor aumentaron enormemente en cantidad ya que en el tiempo de Moisés por lo menos se deja ver que solo estaba Aarón como profeta, pero el tiempo de Elías habían 400 profetas de Acera (diosa Diana en el tiempo del apóstol Pablo) y 450 profetas de Baal, es decir, la cantidad de profetas corrompidos por el dinero, habían aumentado hasta llegar a un total de 850, números que por supuesto no son nada auspiciosos para el reino de Dios, y lo peor de todo esto fue que un día Jesús le pregunto a sus discípulos, a los cuales hablaba del fin de los tiempos diciendo “…Cuándo venga el hijo del hombre ¿hallara fe en la tierra?…” (Lucas 18:8). Es decir, si cuando moisés descendió al pueblo, se encontró con un pueblo que dejando de creer en su Señor, se corrompió y fijo su mirada en el dios del oro y cuando Elías bajo al pueblo de Israel, vio que este se había corrompido por el otro señor, y si estos dos personajes fueron la prefigura de Cristo, pregunto entonces ¿con que escena se encontrará nuestro Señor cuando descienda a buscar a su pueblo? Creo que solo ahora que podemos entender estos conceptos de fe y dinero, recién encontramos el verdadero sentido de la pregunta que Jesús le hizo a sus discípulos acerca de su venida.

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